Las marcas de alimentos y bebidas intentan cada vez más utilizar terminología de la Generación Z, como "rizz" y "brainrot", para llegar a las audiencias más jóvenes. Sin embargo, nuevos hallazgos sugieren que este enfoque es un arma de doble filo para los especialistas en marketing.
Según un informe de Confectionery News, las investigaciones indican que, si bien algunas expresiones coloquiales pueden ayudar a las marcas a conectar, muchas de ellas corren el riesgo de sonar forzadas o dar "cringe". El estudio destaca la delgada línea que separa el estar a la moda de parecer inauténtico ante el grupo demográfico objetivo.