Aunque algunos pueden considerar que cenar uno al lado del otro es incómodo o un signo de codependencia, un nuevo argumento sugiere que esta disposición de los asientos es, en realidad, una mejor manera de compartir una comida.
Según un artículo de Eater, este estilo de cena ofrece una dinámica distinta a la configuración tradicional frente a frente, desafiando las normas de la etiqueta en los restaurantes.