La industria alimentaria se enfrenta a una presión creciente para evolucionar sus estrategias de inversión a medida que los fenómenos meteorológicos vinculados al cambio climático se vuelven más frecuentes. Mientras que la financiación ecológica anterior se centró principalmente en la mitigación, existe una necesidad creciente de priorizar la adaptación.
Según FoodNavigator Europe, el sector debe determinar ahora si está invirtiendo lo suficiente para resistir estos cambios ambientales. El enfoque se está desplazando hacia garantizar que los sistemas alimentarios puedan sobrevivir y operar dentro de un clima global cambiante.