El sistema alimentario mundial se enfrenta a una presión significativa, ya que el cambio climático genera vulnerabilidades en todas las etapas de producción y distribución. Según FoodNavigator Europe, estos cuellos de botella abarcan desde la disminución del rendimiento de los cultivos hasta el aumento de los costes asociados al almacenamiento de alimentos.
Los desafíos logísticos también van en aumento, y las interrupciones en el transporte son cada vez más frecuentes. Estos problemas sistémicos acaban afectando al consumidor, donde los elevados precios minoristas pueden provocar una caída de la confianza general.